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Derechos de los animales en Ecuador

Tags:   animales, ecuador, derechos, naturaleza, revolución, cuchara

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Derechos de los animales en Ecuador


Varias personas en el Ecuador han decidido levantar su voz por el respeto de los derechos de los animales, animados por la maravillosa innovación presente en la Constitución aprobada el 2008, en la que se consagran derechos a la Naturaleza. En ese sentido, se ha presentado un documento a una instancia pública, la Defensoría del Pueblo, a fin de que, de una u otra manera, la opinión pública incluya en sus temas de discusión actual, la consagración legal de los derechos de los animales.

Lo que se cita a continuación, contiene los elementos más importantes de el documento presentado a la Defensoría del Pueblo del Ecuador:

Como habitante consciente de este planeta, conocido como Gaya, Bhumi, Pachamama, Madre Tierra, hago hoy un llamado a cada uno de los hombres, mujeres, niños, niñas y adolescentes, así como al Estado Ecuatoriano, estados y pueblos del mundo; inspirada en los movimientos ecologistas, tales como: “Todos a Tierra” en Colombia, liderado por la indígena arhuaca Ati Kigua, AnimaNaturalis, La Revolución de la Cuchara, GreenPeace; y, protectores de la Madre Tierra como Vandana Siva en la India, y las autoridades ancestrales de las diferente culturas, para que nos detengamos a pensar y meditar en lo que está pasando en nuestro planeta, en lo que el sistema de consumo está haciendo con nuestra cultura, con el ambiente y con la identidad de nuestros pueblos. Este es un llamado para que los Derechos de la Naturaleza presenten respectivas especificaciones en sus leyes, tratados, convenios y pactos; la Naturaleza es aquella que no habla, al menos que se sepa interpretar los terremotos, los huracanes y las diversas pestes y epidemias.

Nuestra mística conexión y comunicación con la Madre Tierra ha desaparecido porque al pasar el tiempo sobre los pueblos, estos han enfermado de materialismo, de egoísmo y de cientos de “ismos” que han cerrado nuestros ojos a la visión divina.

Debemos retornar a nuestras creencias ancestrales y reconocer que toda entidad viviente como el agua, el sol, la tierra, el viento, los animales, las plantas y las rocas tienen vida y por tal, tienen derechos naturales y anteriores a cualquier tipo de legislación propuesta por los seres humanos, pues el universo es perfecto y tiene sus propias leyes y un equilibrio natural que no puede ser desatendido por sus habitantes.

Muchas actividades en nuestro mundo moderno tienen una naturaleza auto destructiva y si el hombre no toma cartas en el asunto, será culpable de que esta situación empeore. Con este pensamiento en mente combinado con los respectivos argumentos y conscientes de la gran necesidad de un cambio inminente, presento ante Su Autoridad esta queja.

Quizás se podría considerar un atrevimiento presentar una queja que enfrente esquemas mentales antiguos presentes en nuestra sociedad, y exigir un cambio de modus vivendi en relación con alguna temática que ya tiene su cierta tradición y costumbre en la tierra, en los pueblos, en la historia reciente. Sin embargo, cuando vemos el deterioro de la infraestructura de la fauna, flora y la imposibilidad de sostener la humanidad en base a un biosistema bajo las condiciones presentes, consideramos muy justificable y necesario presentar este reclamo. Además, en un momento tan importante de cambios, de ruptura de paradigmas, de revoluciones, ¿por qué no poner en la palestra de la lucha a la defensa de los derechos de quienes no tienen voz para reclamarlos?

Gracias a la consulta popular que promovió el Señor Presidente Constitucional de la República, ya es reconocido y aceptado que la tortura de animales en público, mal llamada diversión, arte o cultura, sería algo inapropiado y hasta contradictorio, considerando la consagración de los Derechos de la Naturaleza en la Constitución vigente. Este pensamiento queremos llevarlo a un punto más completo de facto.

Para tratar el tema de los de los animales, no debemos detenernos en la pregunta sobre si ellos pueden pensar o no, el caso real es si pueden sentir o no. En este sentido, es tan obvio entender que los animales tienen sentimientos, apegos por sus crías y hasta la disposición de sacrificarse por sus seres queridos.

A los animales se debe dar el reconocimiento de que son seres sensibles, para así comprender un poco mejor la necesidad de una nueva legislación en relación con el dolor y la muerte de los animales por diversos motivos como: la alimentación, trabajo, vestido, experimentación, estudios, etc.

Se debe comprender muy bien la repercusión que tiene para el ecosistema el sufrimiento y derramamiento de sangre de los animales. Hecho en parte reconocido por las Naciones Unidas y hasta denunciadas con sus respectivas documentaciones de respaldo de que la contaminación ambiental y el calentamiento global son consecuencia de la producción de granjas industriales de carne.

A más de esto, etimológicamente, la palabra animal viene del latín ANIMA, que es sinónimo de alma, sin embargo, hay una tradición en nuestras tierras que trata de justificar el maltrato de los animales quitándoles a ellos el status de alma. Este error se toma como justificación para que el dolor que sienten los animales no sea razón suficiente para respetarles la vida. Así, matarlos no tendría ninguna repercusión y no cabría dentro de aquella vieja ley que dice “ojo por ojo, diente por diente”, “quien a hierro mata a hierro muere” o “como siembras cosecharás”. Para excluir la muerte de los animales de estos pronunciamientos hace falta quitarles a los animales, su valor y dignidad, y hacer la matanza de ellos algo ético.

Este error ha llevado al ser humano inclusive crear actividades donde la tortura del animal es visto como algo divertida. Así, el Gobierno Ecuatoriano se ha dado cuenta que esta actitud es bárbara e inhumana y es solamente un reflejo del circo romano en donde los seres humanos se divertían viendo la muerte de los gladiadores esclavos.

Luchar por los derechos humanos en donde un hombre no tenga derecho de causar dolor a otro hombre, qué decir matarlo, ha sido una larga lucha de los pueblos. Inclusive hoy en día vemos que aun existen fuertes intereses humanos motivados por la codicia, en donde se desconocen a otros seres humanos el derecho de vivir. Tristes casos observados en las selvas colombianas, ecuatorianas y peruanas, son testigos de que intereses por petróleo, explotación agrícola, etc., causan que hombres blancos maten al estilo de cacería a nativos, seres humanos dotados con la misma inteligencia que ellos. Similarmente otro ejemplo son las guerras por el petróleo bajo falsas justificaciones como la recientes en Irak y otros países donde muchos hombres, mujeres y niños son matados simplemente porque algunas personas quieren controlar el precio del petróleo e incrementar sus lucros personales. Bajo este contexto, donde al hombre le cuesta aceptar el derecho de vivir al otro hombre, no es nada raro que a los animales no les quieran dar derechos. Sin embargo, este error fundamental causa la desgracia para todo el planeta como lo explicaré en los siguientes parágrafos.

La motivación de explotar los ríos, talar indiscriminadamente los bosques para sembrar la soya transgénica con el propósito de engordar animales y producir hamburguesas para los hambrientos americanos o europeos, llevará rápidamente a nuestra naturaleza a un colapso.

El argumento que justifica la matanza industrializada de los animales con el falso propósito de preocuparse por la alimentación del ser humano, es derrotado totalmente por el hecho de que más de 10 kilos de granos y gran cantidad de agua son gastados para producir un kilo de carne. Por otro lado, y es comprobado científicamente que una sana alimentación vegetariana es plenamente perfecta y completa para mantener al ser humano incluso, más saludable que una persona carnívora. El hecho que en la historia de nuestros países de Sudamérica exista una cierta tradición de cacería por parte de los nativos, no es un argumento para mantener las gigantes casas de matanza y cría industrial de animales para el negocio. De hecho, si por alguna real necesidad alimenticia, los cazadores reconocieran que los animales tienen alma inmediatamente les pedirían disculpas. Muchas culturas indígenas como los aymaras y los arguacos en la Sierra Nevada de Colombia enfatizaron la preferencia de la dieta vegetariana y el desarrollo de la cultura agrícola como una mejor solución para mantener el equilibrio de este mundo.

Volviendo al tema del alma, el conquistador europeo que llegó a esta tierra con su espada y cargando una cruz detrás, utilizaron esta argumentación de la falta de alma para justificar la matanza de los mismos nativos de la tierra. Antiguamente a los soldados se les había dicho que matar indígenas no era pecado, e incluso esos mismos supuestos eruditos, ante el asombro de la gente de hoy en día, habían dicho que las mujeres tampoco tenían alma, no para justificar la matanza de ellas, sino más bien para negarles derechos.

Nuestra legislación ha sido influenciada en los últimos 500 años por el canon de la ley romana, por personas que no saben distinguir entre el alma y el cuerpo, que los ven como los mismo, en especial hoy debemos recalcar en este contexto que la concepción del alma que vive antes de nacer y después de morir, es un concepto netamente espiritual y ha sido apoyado y suscrito por la mayoría de los pueblos nativos como también por las tradiciones místicas de este planeta.

Como tal, negar la existencia del alma a las mujeres, los indígenas y hoy en día a los animales es algo que no tiene ningún fundamento espiritual y no tiene una utilidad para sanar el planeta. Por el contrario, lo pone a merced de muchos problemas. A esto se suma el interés monetario en base de la minería, en donde hay uso indiscriminado de químicos que destruyen los ríos, cultivos agrícolas en muchos pueblos en donde no priman los interés y derechos de sus habitantes.

Aquellos que se hacen llamar materialistas o ateos, también se suscriben en la explotación del planeta y los seres que allí habitan, porque ellos no creen que exista algo como alma. Para ellos ni siquiera el hombre tiene alma, qué decir que su esencia es alma, porque solamente ven el cuerpo y piensan que el mundo fue creado por accidentes químicos y que la vida en sí no tiene otro propósito a parte de ganar dinero con el sufrimiento de los demás. Debido a esto el materialismo es la filosofía para justificar la tortura de cualquier ser cuando nos conviene, y así lo proclaman y practican también. Solamente una visión espiritual despierta respeto y sensibilidad hacia otros seres.

Debido a esto, es necesario incluir en la legislación leyes que dan reconocimiento a la necesidad de no causar dolor innecesario a nadie, ni siquiera a animales y mucho menos de forma industrializada. Si se quiere preservar el derecho de matar a otros como decisión personal, como pretexto de que esta práctica haya existido en el pasado, por lo menos se debería prohibir cualquier repercusión negativa en cuanto a contaminación para el mundo de las aguas la tierra y el aire, ya que cada ser tiene su propia responsabilidad, y de acuerdo a las leyes místicas va a tener que pagar las consecuencias por sus matanzas y maltratos en su propio presente y futuro. Aun así, hace falta un reconocimiento de que el sufrimiento causado a cualquier ser en público o en privado es indeseable, inadmisible y es castigado por la ley, cuando este sufrimiento repercute en el bienestar colectivo de la humanidad o de la tierra.

El reconocimiento de los derechos de la naturaleza es complicado porque no vemos los mecanismos que le anteceden, sin embargo, es muy notable que existan leyes que rigen este universo.

De esta manera los actos que atenten contra el bienestar de los animales y la subsecuente destrucción del planeta por simples motivaciones económicas deben ser detenidos y castigados por la legislación, esto les debemos a los animales, nuestros hermanos menores, que sufren tanto el maltrato que se les propicia como si a nosotros nos hirieran la piel, destrozaran nuestros huesos y separaran nuestra cabeza del tronco.

Debido al estado secular de los hombres que hacen las leyes y del sistema educativo moderno no pretendo involucrar el tema de Dios como creador de todos o como autoridad en legislación universal.

Quiero también añadir para completar la información, que para las tradiciones místicas del planeta la matanza de los animales para comérselos, fue por lo menos desanimado. Ejemplos de esto lo encontramos en el hinduismo, budismo, cristianismo de los esenios, así como también los mensajes de muchos grupos místicos similares como los sufís, adventistas, etc. Amor, justicia y concientización sobre las fatales consecuencias debido a los actos de los seres humanos al seguir una filosofía donde el dolor de otros no es tomado en cuenta.

Es imperioso que nosotros y los que hacen las leyes actuemos como seres humanos por el bien de nuestra tierra en nuestra línea de pensamiento, porque esto haría del país que adopte este tipo de legislación el pionero del amor, comprensión y responsabilidad en nuestro planeta. Ojalá que esto tenga eco en Ecuador en el cual nosotros exponemos estos pensamientos. Nuestro país se ha convertido en un referente mundial en cuanto a la protección de la Naturaleza. Empezando por el reconocimiento de Derechos a la Naturaleza, así como la lucha por la Iniciativa Yasuní ITT, ambas decisiones acertadas que muestran el espíritu altruista y amoroso de nosotros, los ecuatorianos.

Esperamos por lo menos que la presentación y revisión de este caso, por las autoridades competentes que crean las leyes del país, que formulan y ejecutan las políticas públicas, que administran justicia, o los medios privados tanto de prensa como de radio y televisión, permitan que este tema llegue a conocimiento del público y al corazón de muchos ciudadanos, porque a fin de cuenta no se trata únicamente de crear nuevas leyes, se trata de generar nuevos paradigmas y concientización en los mismos seres humanos si queremos cambiar esa situación dificultosa y penosa. El ser humano debe ser guiado por su convicción y con mucho amor. Actualmente podemos observar cómo reaccionan las personas ante el hecho de la matanza de un animal, esto nos muestra que intuitivamente todos los seres humanos estamos en contra de la matanza de animales y la violencia. Así también podemos indicar que los nativos de las zonas, si supieran que toda la madre tierra o la Pachamama están amenazadas por la industria de la carne se volverían vegetarianos inmediatamente, porque ellos se sienten comprometidos con el bienestar del ecosistema.

El Gobierno del Ecuador ha adoptado como eslogan para presentar al país interna y externamente a la frase “Ecuador ama la vida”. Estas son palabras mayores que deben ser puestas en práctica, no solo para promover el turismo ecológico, sino además como principio rector de la relación entre el ser humano y la Naturaleza, es decir, respetar todo aquello que tiene vida. Si decimos que el Ecuador ama la vida, debería entonces respetarla. Entonces, ¿por qué aun persisten las corridas de toros, en donde de manera evidente se irrespeta la vida? ¿Por qué la única opción alimenticia que se promueve e incentiva es aquella donde existe la muerte de un animal de por medio? ¿Por qué mantener muchas prácticas que, a pretexto de ser tradicionales, denigran y cosifican la vida de un animal?

Esto que he manifestado, sin duda va de la mano con el concepto del Sumak Kawsay, o Buen Vivir, que actualmente se encuentra consagrado en la Constitución de la República. El Buen Vivir implica una vida en armonía, con el medio ambiente, con los ecosistemas, con el prójimo y, como no puede ser de otra manera, con los animales. Pero las mismas preguntas expuestas en el párrafo anterior pueden ser formuladas con respecto a la puesta en práctica del concepto del Buen Vivir.

María Andrade, representante de la etnia Saraguro del sur del Ecuador, señala que el término Sumak se refiere a lo hermoso, la plenitud, la excelencia y lo sublime, y la palabra Kawsay se refiere a la vida. Por tanto, Sumak Kawsay significa un completo proceso de vida en plenitud. En este concepto, manifiesta Andrade, no hay cabida para la explotación ni la acumulación de capital.

Igualmente, Inés Shiguango, Vicepresidenta de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana -CONFENIAE-, manifiesta que el Sumak Kawsay o Tarimiat Pujustin, para los pueblos indígenas representa tener ríos y cascadas limpias, y los sitios sagrados intactos; que haya armonía entre la Naturaleza y el hombre. Por el contrario, no significa tener casa, vehículo o televisión, ni el uso de transgénicos para la agricultura; tampoco implica el explotar petróleo o la actividad minera. Shiguango añade que el Sumak Kawsay implica estar en armonía con tres espacios: suelo, subsuelo y atmósfera, los cuales deben ser respetados.

MEDIDA DE SOLUCIÓN O REPARACIÓN QUE SE PRETENDE RECLAMAR

En conexión lo anterior, sugerimos a los asambleístas crear las siguientes leyes para la protección y salud de los ecuatorianos y el bienestar de la flora y la fauna:

• Exigir a todos los expendedores de carne colocar avisos al frente de sus establecimientos, indicando a los consumidores de los peligros y daños ocasionados por consumirla, así como en la actualidad se acostumbra en las cajetillas de cigarrillos colocar advertencias sobre el peligro en la salud de sus consumidores.

• Que el Ministerio de Salud fomente campañas diarias en la televisión informando a la población sobre los daños causados a la tierra por la industria de la crianza y matanza de animales.

• Que se prohíba en las granjas de crianza la tenencia de más de 10 animales por cada especie.

• Que se difunda ampliamente la ciencia de la culinaria vegetariana para animar a la población a participar de una alimentación más sana con un gusto superior sin la matanza de animales inocentes.

• Que se limite la publicidad del consumo de carnes y peces.

• Que se prohíba el sufrimiento del animal producto del hacinamiento en el transporte que los llevara al matadero.

• Que se desiste realizar experimentos con animales indiscriminadamente en nombre de la ciencia.

• Que se prohíba la matanza de animales con fines militares.

• Que se prohíba toda tortura de animales por diversión.

• Mantener todas las cuencas hídricas forestadas mínimo un kilometro a su alrededor. En caso de que no exista el Gobierno lo debe proveer.

• Prohibir la utilización de químicos en la minería que ocasionen destrucción al ambiente y la prohibición de agro químicos que causen daño a sus consumidores y habitantes cercanos.

• Prohibir el uso de animales en la industria cosmética y de vestido.

• Desarrollar a través de una Ley, los derechos de la Naturaleza, en donde deba incluirse un capítulo dedicado a consagrar los derechos de los animales. Siendo nuestro país el primero en declarar los derechos de la naturaleza en su Constitución, tiene además el deber de consagrar los derechos de los animales.

• Que las empresas multinacionales respeten las legislaciones locales de protección ambiental y además inviertan en la regeneración y mitigación de los daños causados, de forma justa en proporción a sus ganancias.

• Respaldar la propuesta Yasuní – ITT de dejar el crudo en el subsuelo, como una forma de respeto a la vida, a la naturaleza, a las especies vegetales y animales, muchas de ellas en peligro de extinción, y de forma particular a los pueblos no contactados, Tagaeris y Taromenanes, que actualmente se reflexiona y se impulsa desde Ecuador.

• Fomentar la transición hacia una dieta vegetariana como una alternativa de vida valida, frente a todos los estragos a la salud humana que causa la ingesta de los productos cárnicos y sus derivados, así como las funestas consecuencias de la explotación ganadera, la cual genera el 18% de los gases de efecto invernadero en el mundo .

• Instaurar el día vegetariano, como una práctica educativa en todas las ciudades del país, conforme se viene haciendo en algunos países de Europa.

• Qué través de disposiciones legales se favorezca actividades que promuevan la protección del ambiente, tales como: Restaurantes Vegetarianos, Centros naturistas, Academias de yoga, consultorios naturopáticos y de medicina natural-ancestral, etc.

• Abandonar el uso de los organismos modificados genéticamente (Transgénicos) y productos agros tóxicos en los cultivos.

• Que los presupuestos destinados a los proyectos agros ecológicos, de producción campesina y de cuidado del ambiente se otorguen únicamente a aquellas propuestas en las que no se utilicen transgénicos ni agro tóxicos.

• Destinar fondos para capacitar a campesinos y agricultores, en un sistema orgánico de agricultura.

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